sábado, 19 de abril de 2025

¿QUÉ TENGO QUE SABER PARA LEER LOBEZNO: HONOR?

 


Contiene: Wolverine 1 a 4

Guion: Chris Claremont

Dibujo: Frank Miller

Tinta: Al Milgrom

Año de Publicación Original: 1982

 

Un hombre sin pasado.

            De los personajes que Len Wein y Dave Cockrum habían incorporado a la Patrulla-X en el mítico Giant-Size X-Men 1, Lobezno era, sin duda, el más enigmático de todos ellos. Había hecho su primera aparición en The Incredible Hulk 180, aunque ahí solo se asomaba, cobrando importancia al mes siguiente, en el The Incredible Hulk 181, en el que se presentaba como un agente del gobierno de Canadá que participaba en una conflicto a tres bandas con Hulk y el Wendigo (un villano monstruoso, de origen místico y caníbal), y allí aparecía como un enmascarado vestido de negro y amarillo, de comportamiento salvaje y grandes garras. Estos números de publicarían en 1974, y serían obra del guionista Len Wein y el dibujante Herb Trimpe, y sería precisamente Len Wein a quien se encargaría el relanzamiento de la Patrulla-X en el mencionado Giant-Size X-Men 1, así que junto a Dave Cockrum (que además aprovechó para los nuevos personajes algunos de los diseños que había creado el dibujante para un proyecto de la Legión de Superhéroes, Len Wein se llevó a Lobezno a la nueva Patrulla, que comenzaría su andadura en 1975. Pero muy poco después de terminar de escribir ese número, Wein se convirtió en director editorial de Marvel, por lo que tuvo que dejar algunas colecciones, y la Patrulla-X recayó en Chris Claremont, que tendría así entre sus manos un montón de lienzos en blanco. Y Lobezno iba a ser un misterio durante mucho tiempo, de hecho, ni siquiera íbamos a saber su auténtico nombre.

            En ese Giant-Size X-Men 1, la mayor parte de los miembros de la Patrulla-X original (la Chica Maravillosa, el Ángel, el Hombre de Hielo, Kaos y Polaris) eran atrapados por una isla viviente mutante llamada Krakoa, y el fundador del equipo, Charles Xavier, junto al líder, Cíclope, reunían un nuevo equipo, más adulto y experimentado, formado por Rondador Nocturno, Banshee, Tormenta, Coloso, Fuego Solar, Ave de Guerra y Lobezno. Fuego Solar dejaría enseguida el grupo, y Ave de Guerra moriría en la primera misión de la nueva Patrulla-X, pero pronto, conoceríamos al resto igualmente como Kurt, Sean, Ororo, Peter… y Lobezno. Incluso el rostro del personaje parecía hurtarse a los lectores, y no sería hasta abril del 76 cuando por fin se le podría ver sin la máscara, mostrándose que, más allá de su extraño peinado, era básicamente humano. Hasta ese momento, Lobezno se había definido básicamente por sus poderes, que además, íbamos a ir descubriendo poco a poco. Las garras metálicas eran bastante evidentes, pero podían ser parte de sus guantes. Sí sabíamos que tenía unos sentidos aumentados y un factor curativo. Incluso el famoso esqueleto de adamantium que ya se ha hecho mundialmente famoso, tardaría aún un par de años más en aparecer, en 1978.

            De hecho, la historia de Lobezno comenzaría a despejarse sobre todo a partir de la llegada de John Byrne a la colección, pues si bien era evidente que el personaje favorito del dibujante David Cockrum era Rondador Nocturno, Byrne tenía mucho más interés en un personaje que, como él, se había criado en Canadá. Sería en la etapa de Byrne cuando nos acostumbraríamos a ver a Lobezno sin su máscara, y donde cambiaría su habitual traje amarillo y negro por otro menos chillón, marrón y negro. También comenzaría a establecerse el principio de un triángulo amoroso entre Cíclope, la Chica Maravillosa (o Fénix, había cambiado de nombre y de magnitud de poder), y Lobezno. Y poco a poco, comenzaría a establecerse un pasado para él.

            En 1978, la Patrulla-X tenía que hacer frente a un nuevo personaje, Arma Alpha, que resulta ser James McDonald Hudson, miembro del Departamento H canadiense, una rama del gobierno que trabajaba con superhumanos, y con quien Lobezno había trabajado (en su presentación en La Patrulla-X, habíamos visto a Lobezno dejar a los canadienses de mala manera), y que venía dispuesto a recuperar a Lobezno, hablándose por primera vez del proyecto Arma-X en el que al parecer él había estado implicado. Por supuesto, la Patrulla-X terminaría evitando que Arma Alpha pudiera llevarse a Lobezno, pero no sería la primera vez que apareciera: un tiempo más tarde, la Patrulla-X se vería obligada a desviar uno de sus viajes a Calgary, y allí serían atacados por el nuevo supergrupo oficial de Canadá, Alpha Flight. Arma Alpha llegaba convertido en Vindicador, y a él se unían otros personajes: Shaman, Estrella del Norte y Aurora, Sasquatch y Ave Nevada, y descubríamos que Lobezno había sido amigo de Hudson y de su esposa, Heather, durante su vida en Canadá.

            Pero aún más importante sería el viaje de la Patrulla-X a Japón que tuvo lugar entre X-Men 118 y 119. Un poco antes, la Patrulla se había enfrentado a Magneto en la Antártida, y tras su combate final en el interior de un volcán, el equipo se había dividido, y cada uno de los grupos pensaba que el otro había muerto. Así, Fénix y la Bestia volvieron a Estados Unidos, siendo los supervivientes oficiales, mientras que Cíclope, Lobezno, Rondador, Coloso y Tormenta, después de una aventura en la Tierra Salvaje (una gran selva repleta de dinosaurios escondida por las montañas antárticas) habían terminado cayendo en Japón, donde ayudaron a Fuego Solar a hacer frente a un terrorista llamado Moses Magnum que estaba chantajeando al gobierno japonés, amenazando con utilizar su tecnología sísmica para hundir las islas. Por supuesto, la Patrulla-X derrotaría a Magnum, aunque al precio de la pérdida de los poderes de Banshee… pero aún más importante para lo que hoy nos ocupa, veríamos un Lobezno que no habíamos visto nunca.

            Y es que, como hemos comentado antes, en Japón la Patrulla-X iban a ser aliados y huéspedes de Fuego Solar, cuyo nombre real era Shiro Yashida, y que pertenecía a uno de los clanes más poderosos del país. Y en el hogar ancestral de los Yashida, conocerían a la prima de Fuego Solar, Mariko Yashida, una doncella tradicional japonesa (lo que en aquel momento Claremont y Byrne entendían que debía ser una doncella japonesa, no vamos a entrar en eso), que encandilaría de inmediato a Lobezno y a la que confesaría por primera vez su nombre.

            Logan.

            Así, como Cher. Sin apellido.

            Pero es que además, íbamos a descubrir que Lobezno hablaba japonés fluido y conocía las costumbres tradicionales japonesas. De pronto, el salvaje con garras metálicas se había convertido en un samurai caído, una especie de ronin que iba a despertar mucho más el interés de los lectores, y que iba a ir ganando cada vez más importancia en el equipo. Lobezno y Mariko comenzarían una relación romántica que iría cristalizando en los siguientes números, incluso ya después de que Byrne hubiera dejado la colección para ser sustituido por Cockrum. Volveríamos a ver a un Lobezno más salvaje (estaría a punto de decapitar a Rondador enfadado porque este hubiera asustado a Mariko, destriparía a un robot con la forma de Tormenta, y provocaría la marcha del Ángel del grupo), pero ese concepto del samurai honorable, había quedado ya grabado en la historia de los cómics… y no tardaría mucho en volver.

Ninjas por todas partes.

            La explosión de las artes marciales que había barrido Estados Unidos en los años 70 a raíz de las películas de Bruce Lee y de series como Kung-Fu, había permeado a los cómics, donde habían aparecido personajes como Shang-Chi, Puño de Hierro, las Hijas del Dragón, Richard Dragon y Tigre de Bronce, etc. Pero el interés por lo oriental no se había limitado a las recreaciones más o menos acertadas de los autores occidentales, en esos años el manga comenzó a llegar a Estados Unidos, y aunque aún escasamente traducido, algunos autores comenzaron ya a verse influidos por el estilo y la narrativa japonesa. Uno de esos autores fue Frank Miller, cuyo éxito llegó de la mano de la colección Daredevil, que hasta ese momento había tenido poco que ver con oriente, pero en el número 190 de la colección,  Miller, como autor completo de la misma, presentaba a Elektra, una ninja de origen griego, y llenaba las calles de Nueva York con los ninjas de La Mano, una secta de ninjas fanáticos que pasaban a formar parte de la imaginería de Marvel.

            Así que cuando después de una convención, Chris Claremont y Frank Miller se quedaron atrapados durante varias horas en un atasco compartiendo coche, y comenzaron a hablar de intereses comunes, no tardaron en surgir varios. Claremont había estado al frente de las colecciones donde aparecían Puño de Hiero o las Hijas del Dragón, y Miller adoraba la cultura japonesa… y a Lobezno. Y en 1982 ese interés común cristalizaría en una miniserie llamada simplemente Lobezno, que posteriormente se recogería son el sobrenombre de Honor, en el que coincidirían todos esos intereses: la cultura oriental, la Mano, el Clan Yashida, los ninjas y Lobezno, en una historia sobre el honor, la traición y los deberes familiares.

Una curiosidad: El pasado de Lobezno ha seguido siendo un enigma que se ha ido desvelando poco a poco, y que ha generado numerosos interrogantes y argumentos tanto en La Patrulla-X como en miniseries míticas como Arma-X, de Chris Claremont y Barry Windsor-Smith. De hecho, el interés sería tal que, ya en el siglo XXI, entre 2001 y 2002, el director editorial Joe Quesada decidió aprovechar definitivamente a la gallina de los huevos de oro, y conseguir cuadrar las cuentas de la compañía con una miniserie que revelaría el pasado de Lobezno, con el nombre de Lobezno: Origen y que contaría con guion de Paul Jenkins, dibujo de Andy Kubert y Joe Quesada, y tintas de Richard Isanove… y que efectivamente, conseguiría cuadrar las cuentas de una Marvel extremadamente necesitada de liquidez.

           

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